Yo te esperaba desde antes de nacer. Dos años antes de tu llegada, soñaba con tenerte a mi lado y que te convirtieras en mi amigo y compañero de vida. Mi existencia no sería la misma sino estuvieras conmigo; ahora tengo muchas razones para seguir luchando por los dos, porque en esta vida, estamos tu y yo juntitos y así seguiremos, cogidos de la mano y descubriendo el mundo que te espera.
Todos los días le doy gracias a Dios por haberme dado un hijo tan bello, me encanta tu forma de ser, lo cariñoso que eres conmigo y con los demás. No te imaginas la felicidad que me da a eso de las 5 y 30 de la tarde, cuando se acaba mi jornada laboral, corro a nuestra casita, para verte correr diciendo: ¡¡mami, mami!!, y te cuelgues de mi cuello, nos acostemos en la cama abrazados haciendo "apapicho" o "recochita" como nos gusta.
Jaco, te amo con toda mi vida, nunca olvides que cuando no estamos juntos, "siempre te llevo en mi corazón". Me siento muy orgullosa de ti, cuándo te propones algo siempre lo consigues, aunque te cueste mucho y te saque muchas lágrimas conseguirlo, siempre lo logras y eso me pone muy contenta.
Me gusta que me rasques la nariz, que me digas "vení pa’ acá", que me regales flores en el camino, que me hagas masajes, que me peines por horas, que me ayudes a tender las camas, y cantemos juntos "Cuidado, cuidado, que mi corazón está colgando en tus manos", pero, por encima de todo, lo me más me gusta, es que seas mi hijo, eres la personita más linda que me dio Diosito, vivo más que feliz por tu compañía en mi vida.
Sólo quiero que aprendas de tu errores, que cada día te esfuerces más por conseguir tus metas, que aprendas a escucharme, al igual que a las personas que están a tu alredor y que entiendas mi chiqui, que cuando te llamo la atención, es para convertirte en una mejor persona.
Perdona mis disgustos y malos ratos contigo, mis momentos de mal genio y hasta mis subidas de tono al hablarte. Siempre que pasan ese tipo de desencuentros entre tú y yo, se me arruga el corazón y me siento muy mal, siento el corazón partio. Te ofrezco disculpas por hacerte sentir mal en eso momentos.
Vamos a hacer una promesa, como un pacto: "Yo te prometo ser mejor mamá todos los días y tu me prometes ser mejor hijo". ¿Vale?
Chiqui de mi corazón, gracias por ser parte de mi vida, y por haber crecido en mi pancita, eres el regalo más maravilloso, vivo feliz de ser tu mamá, y como le digo a todos los que son padres: "Tener un hijo, es vivir en el club de la eterna felicidad".